miércoles, 20 de enero de 2016

La mesa de la PAZ

Este verano mis hijos empezaron a pelearse mucho. El pequeño estaba a punto de cumplir 4 años y cada vez empieza a mostrar más carácter y a querer imponer sus deseos por encima de los demás. Llegó el momento en el que decidí que tenía que encontrar una manera de gestionar su relación que no supusiese un grito mandando cada uno a una habitación diferente. Deben aprender a convivir juntos sin necesidad de que tengan que ser los mejores amigos del mundo, por mucho que es uno de los pensamientos que nos hacemos los padres al querer que nuestros hijos tengan un hermanito. Buscando información volví a encontrarme con las mesas de La Paz que había escuchado alguna vez y decidí darle una oportunidad. Así que en uno de los viajes a Barcelona a ver a la familia hicimos una excursión por ikea y nos trajimos:
Nuestra mesa de la paz está en una esquina del comedor
- una mesa Lack pequeña
- una alfombra
- un bonsai

Además en un bazar compré una lámpara de sal y un jardín zen y volví a hacer un bote de la calma para momentos en los que necesiten calmarse por estar nerviosos.
Les expliqué lo que íbamos a comprar y ellos nos ayudaron a buscar las cosas en la tienda y a montar el espacio muy entusiasmados. Nada más montarla querían quedarse allí a jugar con el jardín zen. Les expliqué que no era para jugar sino para calmarse cuando estén nerviosos o para hablar y llegar a acuerdos cuando se discuten. Las primeras veces les escuchaba pelearse y yo les aconsejaba ir a la mesa y les ayudaba a aprender a verbalizar y a gestionar los turnos. Al cabo de una o dos semanas ya no necesitaban mi presencia y ellos solos se iban para solucionar sus problemas.
Cuando le dije a mi marido el motivo de la excursión a ikea me miraba con cara de menudos inventos, que pérdida de dinero. En cambio se quedó sorprendido al ver cómo estaba influyendo positivamente en la relación entre los dos y la autonomía de auto-gestión.

Además en la mesa añadí dos libros sobre emociones. Con mi hijo pequeño me funciona muy bien el monstruo de colores en pop-up para ayudarle a verbalizar lo que está sintiendo cuando él y yo nos enfadamos, que en su caso es muy a menudo porque tiene odio profundo a dejar de hacer lo que sea para ir a la ducha.  "Por qué tiene que ducharse todo el año si ya se ha duchado un día!" Es lo que me grita cada vez que decimos a la ducha... Cuando llegamos a la mesa miramos en la emoción que estamos y hablamos sobre lo pasado y me encanta cuando al final de la conversación me dice ya no estoy triste ahora estoy alegre o tranquilo. Ahora sin ir a la mesa de la paz hay veces que me dice "estoy azul porque me enfado porque no me gusta..." (aunque azul es triste en el cuento para él la rabia y la tristeza se le mezclan porque cuando tiene rabia llora y le cuesta separar estas emociones).

El otro libro es el emocionario que es para mayores, porque son definiciones de 42 emociones diferentes, pero para poder hablar con el mayor de qué es lo que siente lo tenemos igualmente en la mesa.

En teoría en la mesa nos faltaba un elemento para tener en la mano que es lo que marca quien tiene el turno para hablar, pero como de momento se respetan los turnos no lo hemos añadido. También se recomienda una campana o algo que puedan hacer sonar juntos para decir que han llegado a una solución del conflicto pero ellos lo que hacen es que cuando han acabado de hablar se levantan y se van los dos juntos a jugar según lo pactado (ya que los conflictos entre ellos siempre son por juego).

Estoy muy contenta con los resultados de la mesa de la paz. Ahora que llevamos más tiempo con ella debo recordarles que la utilicen  cuando están en conflicto pero son capaces de hablar entre ellos y buscarse ellos solos una solución sin que sean imposiciones de los adultos, de manera que ninguno se siente menos considerado.
Esta imagen resumen muy bien los aspectos positivos de la función de una mesa de La Paz.
Fuente http://www.tigriteando.com/la-mesa-de-la-paz-en-el-hogar/


Os recomiendo esta inversión para mejorar las relaciones de familia (porque la mesa de la paz no es solo para niños...)

1 comentario:

  1. Uy! La idea del jardin zen creo que te la voy a copiar... A la mayor le encanta!
    Nosotros también tenemos el monstruo de colores en pop-up ¡es genial!

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